“Esa carretera a Masiaka es una locura. Habrá una desgracia”, palabras de Miguel Gil unos días antes de su muerte. El 24 de mayo del año 2000, mientras desarrollaba su labor profesional, su coche fue alcanzado por un lanzagranadas ARPG-7. Había filmado con la cámara al hombro en numerosos conflictos: Los Balcanes, Kosovo, Chechenia, Congo, Liberia, Ruanda, Sudán y Sierra Leona.
Miguel era un abogado acomodado en su profesión, trabajaba en el bufet que dirigía Felio Vilarrubias, que había sido íntimo amigo de su padre. Era un ciudadano ejemplar que cumplía con sus obligaciones. Todo cambió en el año 1993, algo le hizo ver el mundo de forma distinta.
“Tenía 24 años y, si me quedaba allí donde estaba, me podía imaginar perfectamente cómo sería toda mi vida hasta que me muriese”
Siendo muy joven y sin ninguna experiencia periodística decidió que su destino era mostrar al mundo las injusticias de los conflictos bélicos. Su primera destinación: Los Balcanes.
Verano de 1993: Los Balcanes, su inicio.
Durante el asedio a Sarajevo, uno de los episodios más violentos y recordados de la guerra, Miguel logró mantener al mundo informado sobre lo que sucedía dentro de la ciudad. En ocasiones arriesgando su vida para alcanzar una buena perspectiva, para que el mundo lo viese mejor. Despertaba la admiración de sus compañeros, tenía una forma distinta de trabajar.
Gervasio Sánchez “Además de buen periodista eligió el bando de las víctimas y nunca volvió a separarse de él.”
Desde sus inicios se interesó por las personas, los hombres y mujeres afectadas por la guerra. No era un observador neutral. Miguel fue el último periodista español que salió de Kosovo, ciudad en la que permaneció desde el principio a pesar de los incansables bombardeos de la OTAN. Allí, también fue uno de los pocos periodistas europeos que lograron recopilar noticias e información válida.
Año 2000: Sierra Leona, su último conflicto.
“Entre los reporteros de guerra de Bosnia, Chechenia, Kosovo, Sierra Leona, era conocida la frase: «si ves a Miguel, retrocede, estás demasiado cerca de la línea de fuego».”
Con el estallido del conflicto de Chechenia, en Rusia, Miguel volvería a Europa. En dicha guerra, sería uno de los tres únicos reporteros que lograron entrar en la capital del país, Grozny. Estuvo contando al mundo toda la actualidad hasta que un año después volvería a África, esta vez su destino era Sierra Leona. Llegó a Freetown a finales de abril y allí preparó todo su equipo.
El 24 de mayo Miguel subió a uno de los dos coches que iban a una zona alejada de Freetown con la intención de informar sobre los sucesos que habían ocurrido. Le acompañaban varios periodistas y algunos soldados del CDF para garantizar su seguridad. Sobre el mediodía, la expedición fue emboscada por sorpresa en un cruce cerca de Rogberi. Varios guerrilleros del grupo revolucionario del FRU abrieron fuego ferozmente sobre los dos vehículos durante algunos minutos. Miguel Gil no pudo sobrevivir. El auto fue alcanzado por un lanzagranadas que acabó con su vida al instante.
Estas son algunas de las palabras de Gervasio Sánchez, amigo y compañero de Miguel: “Por la mañana temprano entré en la morgue de Freetown. Allí, sobre una losa de mármol, yacía el cadáver de mi compañero Miguel Gil Moreno, muerto en una emboscada el día anterior junto al periodista estadounidense Kurt Shork. Me quedé petrificado durante los primeros minutos. Sentí ganas de llorar, de gritar, de irme. Después empecé a sudar mientras miraba aquel cuerpo inerte. Estaba obligado a memorizarlo todo aunque sólo deseaba despertar de lo que parecía una pesadilla.”
Miguel Gil Moreno

El periodismo era su vocación y luchó hasta abrirse un espacio profesional. No se conformó con una vida acomodada y previsible, optó por hacer algo diferente, algo peligroso pero satisfactorio. Miguel Gil nos dejó haciendo lo que más le apasionaba. Con sus hazañas ha conseguido mostrar al mundo una realidad que a menudo es ignorada. Su manera de entender el periodismo conmovió a la gente cercana e incluso a desconocidos. Una buena persona que se marchó temprano y será recordada en el futuro.
"Lo haría gratis. Este trabajo, humanamente, te da unas satisfacciones impagables."
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